Los últimos días del Papa Francisco: trabajo, fe y una despedida serena​

El Papa Francisco falleció el lunes 21 de abril a los 88 años, tras sufrir un derrame cerebral en su residencia de Casa Santa Marta. Sus últimos días estuvieron marcados por la fragilidad física, pero también por una intensa actividad pastoral y espiritual, fiel a su estilo de cercanía y compromiso hasta el final.​

Una salud deteriorada, pero activo hasta el final

Desde mediados de febrero, Francisco enfrentaba una neumonía bilateral que lo mantuvo hospitalizado durante 38 días en el Hospital Gemelli de Roma. Tras recibir el alta el 23 de marzo, continuó su convalecencia en el Vaticano, donde retomó sus labores cotidianas con determinación. A pesar de requerir oxigenación nocturna y asistencia para caminar, celebraba misa diariamente y mantenía reuniones con colaboradores cercanos.

Su última aparición pública fue el Domingo de Resurrección, el 20 de abril, cuando impartió la bendición Urbi et Orbi desde la Plaza de San Pedro. Visiblemente debilitado, con dificultades para hablar, su presencia fue un testimonio de su compromiso inquebrantable con la fe y los fieles.

Una despedida sencilla y multitudinaria

Siguiendo sus deseos, el féretro de Francisco fue trasladado este miércoles a la Basílica de San Pedro sin el tradicional catafalco, en una procesión encabezada por el cardenal camarlengo Kevin Farrell. La capilla ardiente permanecerá abierta hasta el viernes, permitiendo que miles de fieles le rindan homenaje.

El funeral se celebrará el sábado 26 de abril a las 10:00 horas en la Plaza de San Pedro, presidido por el Decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re. Al finalizar, el cuerpo de Francisco será sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, junto al icono bizantino ‘Salus Populi Romani’, en una tumba discreta, tal como él lo solicitó.

Un legado de humildad y reforma

Francisco será recordado por su estilo pastoral sencillo, su compromiso con los pobres y su impulso a una Iglesia más abierta y dialogante. Su legado perdurará en las reformas que promovió y en el corazón de millones de fieles en todo el mundo.​

Con su partida, la Iglesia Católica entra en un período de Sede Vacante. El cónclave para elegir a su sucesor deberá comenzar antes del 11 de mayo, conforme a las normas canónicas.​

El mundo despide a un pontífice que, hasta su último aliento, vivió con humildad, entrega y amor por su Iglesia.

Joaquin Botta
Joaquin Botta
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